Amado Dios,
en este nuevo amanecer me acerco a Ti con humildad en el alma y fe en el corazón.
Gracias por regalarme la dicha de abrir los ojos, de respirar,
de tener una nueva oportunidad para avanzar, crecer y confiar.
Te entrego este día, Señor,
con sus retos, sus alegrías, sus momentos de duda y de luz.
Acompáñame en cada paso que dé,
guía mis pensamientos, mis palabras y mis acciones,
para que todo lo que haga esté lleno de tu gracia.
Protege mi hogar, mi familia y mis seres queridos.
Cúbrenos con tu manto sagrado,
líbranos de todo peligro, enfermedad, injusticia o tristeza.
Que tu presencia habite entre nosotros y nos brinde la fortaleza que necesitamos
para no rendirnos cuando las cosas no salgan como esperamos.
Te pido, Señor, serenidad en los momentos de tensión,
paciencia en medio del caos
y valentía cuando el miedo quiera detenerme.
Toca mi corazón para que no me deje vencer por la ira o la desesperanza.
Enséñame a confiar más en Ti y menos en mis preocupaciones.
Tú conoces mis anhelos, mis luchas y mis silencios.
Te entrego lo que me duele, lo que me pesa y lo que no sé cómo resolver.
Haz tu voluntad en mi vida,
porque sé que siempre será lo mejor para mí.
Gracias por escucharme, Dios bueno y fiel.
Gracias por nunca soltarme, incluso cuando yo dudo.
Gracias por estar, por ser y por amarme sin medida.
Amén.